revista ecociencias
Investigadora chilena desarrolla método sustentable con algas marinas para eliminar arsénico del agua
14 enero 2026
Biocarbón obtenido desde algas pardas podría transformarse en una solución innovadora para proteger la salud pública en zonas afectadas por contaminación natural del agua en Chile.

Un innovador método basado en biocarbón derivado de algas marinas se perfila como una alternativa sustentable para enfrentar la contaminación por arsénico en fuentes de agua dulce destinadas al consumo humano, una problemática silenciosa que afecta a diversas zonas del país.
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La tecnología fue presentada como solicitud de patente ante el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI) por la Dra. Loretto Contreras Porcia, directora del Laboratorio de Ecología y Biología Molecular en Algas (LEBMA) de la Universidad Andrés Bello (UNAB), investigadora del Centro de Investigación Marina Quintay (CIMARQ UNAB) y del Instituto Milenio SECOS. La propuesta combina economía circular, innovación tecnológica y protección de la salud pública.
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La invención —registrada en diciembre de 2025— describe un método de adsorción de arsénico desde agua dulce utilizando biocarbón obtenido a partir del alga parda Macrocystis pyrifera, una especie abundante en las costas chilenas. El material es activado mediante cloruro férrico, lo que incrementa significativamente su capacidad para retener este metaloide. La patente protege tanto el proceso de obtención del biocarbón como su aplicación en sistemas de purificación de agua potable.
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​Arsénico en el agua: una amenaza para la salud
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La presencia de arsénico en el agua representa un serio riesgo para la salud humana. Según explica la Dra. Contreras, sus efectos dependen de la dosis, la forma química y el tiempo de exposición. En el corto plazo, la ingesta de agua contaminada puede provocar síntomas gastrointestinales como vómitos, dolor abdominal y diarrea.
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No obstante, el mayor peligro está asociado a la exposición crónica. “Una exposición prolongada puede generar lesiones cutáneas, distintos tipos de cáncer, alteraciones neurológicas y cardiovasculares, además de trastornos del metabolismo de la glucosa, incluida la diabetes”, advierte la académica.
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La gravedad del problema queda reflejada en la clasificación de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), que sitúa a los compuestos de arsénico en el Grupo 1, es decir, como carcinogénicos para el ser humano. “Lo preocupante es que concentraciones relativamente bajas pueden generar efectos graves en la salud”, agrega Contreras.
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